COMENZAREMOS CON UN CUENTO :
La bruja
En un pequeño pueblito, situado en un lugar muy lejano, vivía una bruja malvada que se divertía muchísimo asustando a los niños.
Por las noches aparecía cubierta con un manto amarillo, sombrero rojo, y una larga cola negra y brillante. Su nariz larga y afilada, como un cuchillo, tenía en la punta una verruga peluda, de su boca inmensa y desdentada salía una estremecedora carcajada y sus ojillos pequeños y rojos parecían despedir relámpagos de furia. ¡Qué fea era!
Todos en le pueblo sabían que ella solamente aparecía en las noches más oscuras, las noches de luna nueva. Entonces, aunque ningún niño salía de su casa, ella igualmente hacía sus maldades.
A veces ponía sapos entre las sábanas, o langostas entre las servilletas dobladas o escarabajos en las toallas. Una vez, llenó con culebras y arañas la piñata de un cumpleaños, y todos los niños terminaron llorando.
Pero resulta que en este pueblito, había un grupo de niños muy bandidos y traviesos, que por su mala conducta y educación estaban siempre solos.
Ocurrió que una de esas noches oscuras en que la bruja salía a divertirse, los niños malos la estaban esperando con sus gomeras y los bolsillos llenos de piedras.
Por las noches aparecía cubierta con un manto amarillo, sombrero rojo, y una larga cola negra y brillante. Su nariz larga y afilada, como un cuchillo, tenía en la punta una verruga peluda, de su boca inmensa y desdentada salía una estremecedora carcajada y sus ojillos pequeños y rojos parecían despedir relámpagos de furia. ¡Qué fea era!
Todos en le pueblo sabían que ella solamente aparecía en las noches más oscuras, las noches de luna nueva. Entonces, aunque ningún niño salía de su casa, ella igualmente hacía sus maldades.
A veces ponía sapos entre las sábanas, o langostas entre las servilletas dobladas o escarabajos en las toallas. Una vez, llenó con culebras y arañas la piñata de un cumpleaños, y todos los niños terminaron llorando.
Pero resulta que en este pueblito, había un grupo de niños muy bandidos y traviesos, que por su mala conducta y educación estaban siempre solos.
Ocurrió que una de esas noches oscuras en que la bruja salía a divertirse, los niños malos la estaban esperando con sus gomeras y los bolsillos llenos de piedras.